Dios nunca muere
Dios nunca muere. Vals de Macedonio Alcalá* escrito en 1869. Es la más conocida y la última obra de ese compositor, quien escribió menos de una docena de piezas de salón. Se dice que Alcalá lo terminó en su lecho de muerte, padeciendo un agudo alcoholismo. Según un testimonio recogido por Romero, la composición de dicho vals fue influida por el Impromptu Op. 66 de Chopin, de cuya pieza el compositor oaxaqueño era muy devoto. Fue instrumentado para banda de alientos por Bernabé Alcalá, hermano…