La ejecutan los sacerdotes y los hombres que llegan, gravemente, a la cima de la pirámide. Sus actitudes son siempre de terror. Logran darle expresión por medio de movimientos lentos y amplios, hechos con todo el cuerpo, creando un conjunto sin orden, arbitrario y caprichoso. La danza termina quedando todos postrados en el suelo, de donde no se levantarán sino hasta que se oiga el toque interior del caracol.
La ejecutan las mujeres. Es una danza de humildad y súplica,...